Nuevo ciclo

Mientras mis lectores cero se deleitan descubriendo lo que el Agua nos trae, siento la felicidad de haber terminado un ciclo (salvo algunas correcciones finales, el trabajo ya está hecho). Han sido muchos años desde que Guillermo Sánchez nació en mi cabeza, desde que ideé aquella excusa para entender el abandono del amor de su vida, desde que pretendí entender como era el amor maduro del profesor Winston Sahr por su fallecida esposa y desde que descubrí el ardor de la impaciencia de Robert Sinclair y Christine Foster. El universo de La última alternativa se amplia en Agua, donde al amor sigue siendo algo transversal, como fuerza que mueve el mundo y donde la aventura se pone más peligrosa que nunca. Muy emocionado de poder brindar un rato de ocio de calidad a los que se atrevan a acercarse. 

Se cierra así un ciclo de mi vida, porque al escribir vamos inventándonos a nosotros mismos y viviendo en primera persona aventuras que de otra forma difícilmente viviríamos. La incertidumbre de conocer el final siempre mantiene un grado de tensión que se soluciona con la confirmación de cómo era esa historia que ya tenías en la cabeza, pero sobre la que tenías un pequeño porcentaje de incertidumbre. ¿Quién es el malo, a quien pillan in fraganti, quién es el heroe que se dirige fielmente a la meta que se le ha encomendado? Todas ellas son las preguntas que uno se responde al poner el Fin a una historia y que a la vez, sus respuestas claras y cristalinas te permiten avanza hacía la siguiente historia, al siguiente ciclo.

Siempre me quedará el recuerdo de Guillermo como mi primer protagonista y no cierro la puerta a que vuelva a aparecer en un futuro. Es, desde luego, un arquetipo que da mucho juego para thrillers de este estilo. Mi tintín, mi James Bond con moleskine. Pero por ahora, el mundo de Guillermo Sánchez se debe ir a descansar cobrando vida solamente en las fantasías de mis lectores. Muchas gracias por acompañarme en este ciclo tan complejo de mi vida, amigo Guillermo.

Y os preguntareis, ¿qué viene ahora? Pues se viene un cambio radical de escenario, un nuevo protagonista, un heroe caído que tendrá que luchar por su propia supervivencia en un ambiente enrarecido. Demasiado pronto para contar nada, pero demasiado claro para no saber que pretendo. Si con Agua y La última alternativa dejar entrever problemas actuales en forma de thriller de ficción estaba en la base de la narración, para la siguiente o siguientes novelas mi intención es adentrarnos en la condición humana y en una serie de cuestiones bastante más transcendentales, sin que ello le vaya a quitar ni un ápice de tensión al asunto.

En el mes de enero me puse a escribir un cuento, un relato corto que pretendía publicar gratuitamente para hacer la espera de Agua menos aburrida. Veía la tarea de terminarla tan lejana que cierta aprensión me embargó al pensar en pasar un nuevo año sin publicar. Sin embargo, con el devenir de los acontecimientos ese final de Agua se aceleró y lo que iba a ser un relato corto preferí guardarlo para crear algo más robusto. Así nace esta nueva aventura que estoy seguro que gustará mucho a los más nostálgicos de las pelis de los setenta y ochenta.

Pero eso no es todo. Con el advenimiento del misterioso proyecto Nowhere, del que sólo unos pocos conocen algo y nadie todo, espero poder adentrarme en nuevas sendas de escritura, abordando otras temáticas muy diferentes a la novela. Pero eso, queridos lectores, sólo el tiempo lo dirá.

Por ahora disfrutemos el presente y de las aventuras de Guillermo Sánchez y de su nuevo compañero de viaje, el fotógrafo Juanjo Urrutia. Un duo que las pasará canutas en esta nueva entrega.