The end
Este año trae prisa. Parece que fue ayer cuando tomábamos las uvas y ya estamos en pleno verano. Y debe ser porque tiene algo importante que contarnos. No voy a desvelar todos mis ases bajo la manga, pero hay uno que estaba ya muy decantado y se ha caído de maduro.
Por fin tendremos nueva novela. No faltan más que dos meses para que vea la luz y con suerte a mediados de agosto se podrá en preventa. Ya era hora dirán algunos. Pero entenderá el buen bibliófilo que los que tenemos que atender a otras urgencias más mundanas como el comer, debemos dejar el arte para los ratos de ocio, que con esto de la pandemia no han hecho más que menguar. Ya fuera por el trabajo o por la nueva carga resuelta con bastante solvencia de profesor particular de nuestros hijos, supongo que nadie podrá negar que la época era un reto a muchos niveles.
Sea como fuere, ya está aquí y como decía, Agua, que así se llamará la criatura, no vendrá sola. Pero para conocer más de sus amigos y acompañantes en el viaje que supone su nacimiento tendréis que esperar como mínimo cincuenta días más.
Es supremamente emocionante ese momento en el que después de un punto final, y muy final, puedes escribir, en mayusculas si es posible:
FIN
Como resultado de ello descubrirá el lector una nueva entrega de las aventuras de Guillermo Sánchez y que como algunos ya sabéis perfectamente (porque lo pone en este bendita web) se trata de una precuela. ¿Significa eso algo? Poca cosa. Simplemente que los hecho que se relatan acontecieron en fechas anteriores a los contados en La última alternativa. Pero tal es el lio de fechas entre las que nos movemos, que no debería el futuro lector asumir que es una buena idea esperar a que salga Agua para comenzar a adentrarse en mis novelas.
Tal poca importancia tiene la cronología y tan enriquecedora puede ser la lectura en el orden correcto, que Agua vendrá con instrucciones de uso y que rezarán como sigue:
Esta novela es una precuela de “La última alternativa”, mi primera novela y por lo tanto, la intuición de cualquier recien llegado le haría pensar que es un buen comienzo para continuar posteriormente leyendo como segunda lectura la primera novela. Es decir, empezar por la segunda que, a fin de cuentas, es la que relata hechos que sucedieron primero. Sin embargo, a pesar de este razonamiento temporal, esto no es lo más recomendable. Agua es una nueva aventura de Guillermo Sánchez, independiente de la relatada en “La última alternativa” y que se puede leer también de forma independiente. Pero la vida de Guillermo es la misma, continua como la de todos, y no existen capítulos cerrados. Es por ello que la información personal aportada en la primera novela, que temporalmente es la segunda, enriquecerá gratamente la lectura de esta segunda novela que realmente es la primera. Y sólo se puede aportar como argumento a este juego de palabras que, si has leido la primera sabrás por qué esta es la segunda que hay que leer.
Con esto en mente, os dejo con los ojos lascivos del que desea devorar y no tiene que. Pero con la esperanza de que ese algo llegará a la vuelta de las vacaciones estivales, con lo cual la espera se os hará realmente corta.