Turistas vs Viajeros

Este fin de semana se celebró la Meeting camper, un gran evento que reúne a los amantes de los grandes viajes y de la vida overland. Un lugar de reunión para mochileros, moteros, cicloturistas y, por supuesto, furgoneteros que comparten durante unos días sus experiencias, planes e ilusiones a través de una forma de vida, en muchos casos, alternativa y que casa muy bien con los principios que mueven a The Social Water, el proyecto social con el que colaboro. 

No estamos hablando de turistas que masifican las playas o las plazas de las ciudades de forma compulsiva. Si no más bien de viajeros que disfrutas de nuevas experiencias, localizaciones y amistades de forma relajada, amigable con el medio ambiente y sostenible.

A diferencia de los turistas, los viajeros suelen ser personas conscientes de lo que les rodea. El no desperdiciar botellas de plástico es un principio muy extendido y no sólo eso. En muchos casos, frente al despreocupado turista que lanza sus desperdicios por doquier, los viajeros tratan de dejar los lugares por donde pasan mejor a como los encontraron. Es una premisa tácita y no escrita en piedra, pero que acompaña de corazón a los amantes de la naturaleza, de la belleza natural y de los grandes viajes.

Pero no sólo son sostenibles por no contaminar con basura y plásticos o por cargar su propia botella de agua. La vida nómada que muchos de los campers practican sería difícil de sobrellevar viviendo imbuidos por el espíritu consumista que nos rodea. Un nómada no puede cargar con la última colección de fast fashion, medio catalogo de Ikea y los utensilios de bartender para hacer un gintonic perfecto. El nomadismo requiere de una vida más espartana, donde la cantidad se sustituye por intensidad y los falsos lujos que nos han hecho creer como necesarios, por las verdaderas experiencias de vida que llenan, no una vivienda, si no el corazón.

Muchos de estos viajeros también caben dentro de la definición, que tan de modo está, de nomadas digitales. Profesionales de diversas ramas que ejercen su labor on the road. Un lujo que como en el caso de otros freelance, supone jornadas inacabables de trabajo y lejos está de la visión que se pueda tener de viajeros perroflautas. Muchos son autónomos que simplemente prefieren despertar cada día en un sitio, en vez de trabajar desde su pequeño apartamento de profesional liberal, soportando la presión de una hipoteca por décadas y con los gastos intrínsecos de la vida en la ciudad.

Otra caracteristica interesante de los viajeros actuales es que muchos de ellos impulsan diversas iniciativas solidarias a través de sus viajes. No consiste en viajar simplemente, consiste en visibilizar alguna problemática, llevar esperanza a lugares sin ella o mejorar la vida de ciertas comunidades que sin proyectos solidarios que les impulsen no tendrían a nadie que mirara por su bienestar.

En un mundo imperfecto, estos pequeños gestos suponen una gran diferencia y demuestran que todavía hay esperanza para la humanidad.

Necesitamos más gente así. Chapó por todos los viajeros conscientes. Porque un viajero más, supone un turista menos; compartir más es consumir menos e invertir más en felicidad es desperdiciarla menos.