Planetas Vol.I
No entiendo a quienes dudan de la existencia de otros planetas habitados. Es, sencillamente, imposible que no conozcan todos los que nos rodeas y que pongan en duda su existencia. De hecho, tengo buena información de la existencia de algunos de ellos. Existe un planeta no muy lejos de tu propia casa donde fue la estirpe canina la que evolucionó hasta convertirse en la raza imperante. En ese planeta son los perros, con mucha distancia frente a otros seres, los que dominan y los que han hecho de él su hogar soñado. Son tan avanzados que ya superaron las limitaciones de cualquier sistema arcaico de organización y se pueden dar el lujo de no trabajar ya que tienen esclavos que hacen los menesteres más rutinarios que mantienen el planeta en funcionamiento. Se pueden pasar el día descansando, aunque cuando quieren pasear, simplemente llaman a golpe de insoportable reprobación acústica a su chofer para ir a donde quieren. Ya sea al parque a retozar en la hierba o de compras al supermercado, donde, para no cansarse en demasía, disponen de transporte personalizado a prueba de otros animales que les pueden hacer el trayecto desagradable. Existe en este planeta toda suerte de animales. Si bien, hay una raza concreta de simios que son los más codiciados por los gobernantes caninos para su uso en el servicio doméstico. Los estudiosos de la evolución en aquel planeta no se han puesto de acuerdo todavía, pero parece claro que este grupo de simios evolucionaron de forma muy distinta a lo que los cañones naturales podrían indicar y mientras que para otras especies resulta repulsivo, e incluso degradante lo que sus amos canes les obligan a hacer, esta especia no tiene ningún problema en recoger exquisitamente los excrementos que de forma aleatoria depositan por las ciudades sus majestades perrunas. Evidentemente este tipo de trabajo sólo lo realizan los sirvientes más avezados, los cuales ,como en cualquier sociedad, son un poco más difíciles de conseguir. Mientras, la gran masa perruna, la clase media de tan notable planeta, se debe conformar con sirvientes más torpes, que ni para recoger mierda sirven. Eso sí, en muchos de estos casos, aunque con sus evidentes limitaciones tienen, estos sirvientes, una inaudita capacidad en el arte de la alta costura y no puede haber perros más consentidos en este aspecto. Al igual que en nuestro planeta, existen parques zoológicos donde poder ir a disfrutar de la vida silvestre de otras especies del planeta. Ellos los denominan simplemente parques y están llenos de arboles y elementos acrobáticos donde las crias de otras especies pasan su tiempo y enseñan a los visitantes sus monerías. Desgraciadamente, al igual que en la tierra, la raza canina se ha vuelto tan prepotente que no respeta a las demás criaturas del planeta y son capaces de ensuciar con sus excrementos los lugares destinados a la vida silvestre de esas otras especies. En esos momentos los animalitos naturales miran con desaprobación a los sirvientes de los gobernantes perrunos, ofuscados porque prefieran hacerle la pelota a sus jefes y reírse de lo graciosos que son meando encima de donde juegan las otras crias, a hacer de sus santuarios de vida silvestre un lugar agradable para todo el resto de la fauna.