El nuevo opio del pueblo

La idea del desarrollo de internet tiene un problema conceptual que a priori no hacía de su expansión global algo muy interesante para los poderosos: La libertad. Un mundo paralelo y lleno de libertad donde cada quién tenía la posibilidad de interactuar y compartir libremente con los demás. Esa premisa revolucionaria pronto se vio opacada por la realidad. El irrespeto y la falta de conciencia se han apoderado de ese espacio de libertad y ahora campan a sus anchas los mas aviesos tarados mentales capaces de ofender por doquier y sin concesiones. Los llamados trolls, que no son más que uno cualquier de nosotros, que puede ser tu amigo, tu socio, tu primo o tu jefe. No son otros, no están allá. Están aquí, cerca, incluso dicen las malas lenguas que te saludan, como si tuvieran educación, cuando te los cruzas por la calle. Eso sólo ocurre en el mundo 3D, porque en el 2D, cual hombres lobo, a la luz llena del router, se transforman y son capaces de no dejar títere con cabeza. El anonimato y la impunidad son su defensa. El rencor, la envidia y, lo más seguro, la ignorancia, sus armas.

He recordado hoy a estos animales mitológicos porque ayer mismo tuve que ver una de esas situaciones en la que un simple mortal se tuvo que ver agredido verbalmente por uno de estos semidioses de la ignorancia, que puso en duda hasta su afiliación profesional, sólo y simplemente por hacer daño. Un sencillo signo de interrogación, para el agresor, una noche sin dormir para el ofendido. Conozco la sensación por experiencia. El mostrarse en público puede ser altamente dañino para las personas sensibles. Por alguna de esas casualidades del desarrollo lingüístico, los insultos suelen ser cortos y contundentes, mientras que la defensa de un argumento, para el cual haya que pensar más de medio minuto, es difícil de concretar en 140 caracteres.

Aviso para esos energúmenos del teclado: en toda conversación hay un idiota, si en una discusión no tienes nada agradable que decir, ni eres capaz de decirlo con educación, piensa dos veces lo que vas a escribir, porque muy posiblemente seas tu el idiota de la conversación.

Aviso para el resto: como dicen por ahí, nunca discutas con un idiota, te hará rebajarte a su nivel, y allí te ganará por experiencia.