Mi granito de Arena

Ayer se conmemoraron los lamentables atentados del 11S. Diecisiete años después seguimos estremeciéndonos por tal vil acción, difícil de justificar como lucha armada, pero mucho menos cuando somos consciente que fue algo más. Las miles de víctimas siguen cayendo ante nuestra retina cada vez que se nombra el suceso y sin embargo, el tiempo y la distancia han hecho, como solo ellos saben hacer, que miremos las noticias, asintamos con dolor y pasemos a otra cosa.

El 11S es un recuerdo, si, pero uno muy presente que no debemos empañar con el vaho del tiempo. Ya que, si bien las miles de víctimas de aquel día todos las tenemos en mente, pareciera que nos olvidamos que las víctimas siguen aumentando cada día. Quizá haya todavía algún despistado a día de hoy que no se haya dado cuenta de que ese día se perdieron muchas cosas. No sólo fueron vidas, ni edificios. Perdimos libertades, y lo que es más triste, esas eran las verdaderas intenciones.

Quien esté dispuesto a leer esta página y mis novelas, debe aprender desde ya conceptos que algunos no quieren oír o no creen ciertos. Como por ejemplo: Ataque de falsa bandera. Son más antiguos que el mear, como diría alguno. En España bien son conocidos, ya que este tipo de ataques nos constó la guerra de Cuba y la perdida de la colonia ultramarina tras el hundimiento del buque USS Maine por los propios Estados Unidos, muy interesados en que la isla caribeña dejara de formar parte de España.

Sería extraño que alguien no hubiera escuchado que este mismo tipo de artimañas se encuentran en la base de los atentados del 11S. Quien y como son todavía dudas que sobrevuelan en el pensamiento de los más conspiranoicos. Sin embargo, los resultados han sido claros. La eliminación de libertades entre todos nosotros, acosos en aeropuertos, vigilancia en las calles, guerras injustificadas en busca de armas inexistentes. Que nadie se equivoque, ceder derechos y libertades no te hace estar más protegido. Muy al contrario, nos están oprimiendo, pero desde arriba. ¿Quién nos protegerá, entonces, del protector?

Existen decisiones que no ponemos entender. Entre ellas la eliminación de la clase media, la deslocalización geográfica de la industria, el deterioro de la educación, la no persecución de la corrupción, etc. Esta es la realidad en la que vivimos y no sirve de nada girar la cara. Hay quienes son capaces de vocear esto a grito vivo, hacer sentadas, manifestaciones, partidos políticos, programas de radio… Yo también quiero poner mi granito de arena. Alertando de las atrocidades que cada día se están cometiendo en el mundo. Este es mi modo de contribuir contra los que nos quieren quitar nuestra dignidad como seres humanos, contra los que nos quieren hacer esclavos de un mundo tecnológico dirigido por cada vez menos y que aplasta cada vez a más. Es por esto que decidí escribir esta novela, mi primera novela, y tras ella vendrán otras y otras realidades quedarán plasmadas. Quizá debería levantarme y ponerme en movimiento de una forma más fructífera, pero esto es lo que yo se hacer, escribir.

Para quien quiera disfrutar un buen thriller, encontrará en esta, mi primera novela, una buena excusa para sentarse y dejarse llevar por la acción. Pero que no olvide nadie: tras las bambalinas, las luces y la aventura, hay un alegato sobre el mundo que nos están haciendo vivir. Ficción o realidad, sólo él que este dispuesto a descubrirlo podrá saberlos.