Desmemoria histórica

Hace poco me preguntaba en este mismo foro si los españoles estábamos muy enfadados con los italianos por la conquista por parte de sus antepasados, que evidentemente también son los nuestros, lo cual complica el asunto. No sé si alguno por aquí tendrá algo que decir sobre alguno de los emperadores que nos tocaron en gracia o si, por el contrario, intentamos vanagloriarnos en cuanto podemos de la existencia de unos cuantos de origen hispánico, como Trajano y Adriano, entre otros. Quizá nos quede más cercano el desaguisado reinado de Fernando VII, considerado por muchos el peor rey de España y quizá alguno por aquí tenga algo que decir al respecto. Decir, comentar, mencionar, no mucho más profundo. Lo cierto es que la historia parece que borra las grandes pasiones cual mal amante.

En estos días de tanto revuelo por el destino final (creíamos que ya estaba en él) de los restos de Franco, me pregunto cómo sería el futuro de no hacerse dicho traslado y no puedo dejar de pensar que falta poco para que Franco, al igual que Fernando VII o el no menos lamentable Carlos II, solo sean parte de la historia en papel de España. Historia de papel y tinta, no de carne y sangre. Una historia que no siembra polémicas y que se sobrelleva con mayor o menor orgullo según lo que te hayan contado en Youtube. Falta poco para que no haya ningún nieto que haya escuchado historias de la guerra, que le hayan dicho “pon la tele que empieza el Parte” o que sepa de primera mano lo canutas que se pasaron en la postguerra. Somos, los de mi generación, los últimos descendientes directos del conflicto y llegado el momento, no habrá quién pueda sentir como propio todo ese resentimiento, recuerdo o lo que cada uno sienta. Esto tiene una dimensión positiva, muy positiva. Los políticos no podrán, en ese futuro cercano, seguir sacando réditos políticos con el sufrimiento padecido por aquellos españoles.

La ley de memoria histórica es algo necesario, a mi modo de ver, para reivindicar las atrocidades de la guerra. Principalmente como un reencuentro con los difuntos y una consagración sanadora de las familias afectadas. No entiendo que haya diferencia de bandos, ya que de ambos hubo víctimas inocentes. No sólo eso, la gran mayoría estuvieron en el bando que les tocó, distribuidos al azar por la suerte de un bingo geográfico y temporal que no dejó ni siquiera luchar al lado a hermanos o seres queridos. Se luchó por obligación, por supervivencia. Se luchó, como suele ocurrir en muchos casos, por la propia vida y no por ideales(siempre hay gente que sí, no lo dudo). Es ley de guerra. Abuelos nuestros, gente de bien que hubieran deseado quedarse en su casa, labrando sus huertas y riendo, de vez en cuando, cuando un par de perras gordas quedaran de sobra en el bolsillo.

Mas allá de eso, tampoco encuentro el sentido al borrado sistemático de un pasado que existió y que no desaparecerá por mucho que quiten monumentos. Eliminemos, pues, los vestigios de la subyugación romana, acabemos de una ver por todas con el acueducto de Segovia, el teatro de Mérida y hasta el chiste del V. Terminemos con la Fuentecilla madrileña que recuerda al déspota de Fernando VII y quememos los cuadros del Prado que recuerden a esos reyes ineptos qué tanto daño han hecho a una España eternamente en construcción.

Crecí escuchando aquello de que “quién no conoce su historia está condenada a repetirla” y me pregunto quienes son esos que están empeñados en que así suceda. El trasteo de huesos no va a solucionar nada. ¿Dónde dejarlos que no estorben a una memoria histórica cada vez mas desmemoriada? Hay que ser un poco inteligente con este tema y no obcecarse. La presencia del valle no deja de ser un reclamo para la crítica. Quien lo quiera ensalzar que lo ensalce, pero quien quiera hacer historia lo tiene muy fácil. Para mí, más allá de ser un monumento a la egolatría de un señor con bigote, es la excusa para la crítica. Sirviendo de recuerdo para los que fueron esclavizados y murieron en su construcción es tan válido como necesario. Borrar las huellas de nuestra historia no puede ser útil para el futuro y por tanto creo que en este revuelo hay intereses que van mas allá de la memoria histórica y eso no me gusta.

Aunque si de echar leña al fuego se trata, pregúntense que se va a hacer cuando toque usar el Escorial con los sucesores del dictador, participantes, coautores y benefactores del estado lamentable de la política española.