1-O, ¡Empate!

Parece mentira que ya haya pasado un año desde aquel bochornoso incidente donde el gobierno de España demostró fehacientemente su ineptitud ante un problema interno que ellos, todos ellos, habían promovido durante décadas. Quizá parezca mentira porque hasta hace cuatro meses seguían demostrando a diario la misma ineptitud, y claro, se nos confunden las fechas. Mis recuerdos de aquel nefasto día son como los de cualquier otro, vergüenza ajena. Y es que si quiero pensar como quiero hacerlo, sólo hay una forma de ver la realidad, el estado maltrató a mis compatriotas o simplemente, a personas de un país de derechos. Parecía obvio para el ciudadano de a pie que era algo innecesario y que cualquier dirigente con dos dedos de frente lo único que debería haber hecho era enfatizar lo ilegítimo del referéndum sin dar pie a ninguna situación peligrosa y vergonzosa.

Parece mentira que haya pasado un año desde aquel bochornoso incidente donde un grupo de políticos catalanes se pusieron la independencia por montera a fin de mover a unos ciudadanos inconformes en contra de su propio país. Independentistas lo hay y los habrá, aquí y en Cafarnaúm. Pero no son ellos, no son los políticos que lideraron el Procés. Ellos son parte del problema, no de la solución. Son una élite que sólo quieren el poder y que se han estado contradiciendo de forma continua con sus actos frente a sus discursos. Su pasado les delata y quizá sean los menos catalanistas de todos.

Parece mentira que haya pasado un año desde aquel triste día en el que uno de mis podcast favoritos terminara. No sé si fue casualidad que fuera en aquellas fechas o algo premeditado. Nunca he aprendido tanto de política española como con aquel grupo de chicos independentistas catalanes. Con ellos conocí gran parte de la realidad del problema catalán, pero con ellos y muy a su pesar me identificaba profundamente: por edad, afinidad de aficiones e intereses, por nuestro pasado común… Nunca en la historia un grupo de niños y jóvenes han tenido tanto en común como los que crecimos en los 80. Crecimos con Barrio sésamo, Los caballeros del zodiaco y Bola de dragón, o Bola de Drac, en su caso. Crecimos con Butragueño y con Zubizarreta, con Romay y Jofresa. Crecimos con ETA. Y después de ver cómo las conversaciones que ellos tenían se parecían demasiado a las mías, vienen a decir que son independentistas. Mantuvieron su objetividad hasta el último minuto e intentaron justificarse de forma lógica y ponderada. Pero cuando el reloj marcaba menos 5 sólo quedaba en su discurso el odio hacía unos políticos corruptos que habían inducido el desmembramiento del país. Yo me apunto también a ese independentismo. Me quiero independizar de ellos, de los corruptos. Me pareció una salida torpe, una ideología vacía, me pareció una huida del barco que está naufragando.

No, no permitamos que nos separen, basta ya de buscar excusas y diferencias. Somos un país diverso, pero lo somos todos. Si no, no tendría sentido el adjetivo. Yo también hablo distinto que tú, es algo que tiene dos direcciones. No se puede hablar distinto sin el otro. Yo también bailo danzas típicas. Yo también tengo mis diferencias con el resto de España (que aburrido sería si no fuera así). Yo también estoy cansado de que me manipulen.

Separemonos, pero de ellos. Independicemonos, de los corruptos. Los corruptos, eso sí que los compartimos, ¿o es que crees que en tu nuevo estado no te vas a quedar con los tuyos?