Idiotas digitales

Si para algo ha servido la era digital es para dar voz y voto a los menos aptos, a esos que no se callan aún cuando no saben lo que están diciendo. Esos que antes sólo los tenían que aguantar sus amigos y que ahora los tenemos que aguantar entre todos. Bandeandose entre troll y estúpido idiopático, el nuevo centinela del sentido poco común se mueve a sus anchas en foros, redes sociales y chats (de esos obligatorios si quieres enterarte de lo que ocurre en la clase de tu hijo en el cole). No intentes confrontarlo, no te entenderá, y perderás un tiempo precioso que mejores resultados te aportaría si te dedicases a la contemplación del ritual de cortejo del vencejo común. Tiempo perdido. La recurrencia de sus juicios anodinos terminarán por vencer tu paciencia, saltarás como gato en celo y terminarás siendo tú el cafre antisocial con el que no se puede hablar.

A estas alturas ya sabes de quién hablo. Lo conoces muy bien. Lo has tenido que aguantar en innumerables ocasiones. Y cuando pensabas que te había dado la tabarra todo lo posible, lo ves a lo lejos. Como un torbellino. Arremetiendo contra el sentido común pero esta vez en público. En twitter, en Facebook, da igual. Aparece como defensor de las causas perdidas (pero de las malas) y creyéndose más humano por ello te espeta un “Respeto por el cazador de elefantes (en esta ocasión no me refiero al rey emérito, ponga aquí cualquier sandez que haya leído últimamente), no comparto su gusto pero respeto que cace”.

Hijo mío eres el producto de una sociedad en descomposición, en la que el respeto se ha impuesto como algo artificial y no como lo natural que uno comprende en cuento lo ve. No estamos aquí para respetar a todos, no todo es respetable. Basta ya de esconderse en redes sociales para decir barbaridades. Respetemos entonces a los ladrones, los asesinos. No compartamos sus ideales pero respetémoslos.

¡Hay que ser muy idiota, idiota digital!